La Teta
Asustada es una película sobre una
joven que quiere liberarse, ser normal, vivir su vida tranquila y para mí no
resulto del todo, pero en si es una película que nunca podré olvidar, porque me
dejo impresionada por su tipo de filmación y simbología de todo. Desde su
inicio totalmente diferente y limpio hasta su toma final que da cierre a la
tertulia, de una chica que nunca ha tenido razón de vivir. Pero al final se
entera de que esa razón es ella misma.
Fausta (la
protagonista) desea enterrar a su madre en su pueblo natal y para esto debe
trabajar. La mujer para quien trabaja es soberbia. Pero también desea que
Fausta le cante (en idioma quechua) a cambio de unas perlas del collar
reventado de la dueña de la casa, que le permitía pagar un funeral digno y
llevarla al pueblo. Conoce a través de este cambio de vida otro plano, que le
dará un vistazo y una razón para vivir.
Ella fue
educada en una época de post-terrorismo en el que se educó a las mujeres de esa
zona a sentir miedo por los hombres que podrían llegar a violarlas. Su madre,
quien muere en la primera escena, le transmitio el miedo mediante la llamada “teta
asustada”. Se basa en el mito andino de que las mujeres violadas durante la
guerra del terrorismo traumatizaron a sus hijos al amamantarlos. La leche
materna la ha hecho quien es, una persona llega de miedo y angustias.
Esta
película, posee un adecuado lenguaje cinematográfico, destacándose el tono
sombrío que usa la directora en ciertas ocasiones, como en las que la
protagonista se desenvuelve en la casa de la patrona, así como la fotografía,
particularmente en las escenas donde participa el pueblo de Manchay como extra (escena
donde se ve a los pobladores con un grupo de parejas que contraen matrimonio).
El
tema central de la película es muy sencillo, aunque algunas personas puedan
interpretarlo como algo vulgar: es la historia de una mujer con una papa en la
vagina. Sobre este aspecto, Llosa delinea el desarrollo y su relación que
muchos encuentran con la guerra interna y en especial con las mujeres, sabemos
que en muchas ocasiones muchas de ella sufrieron ultrajes por las Fuerzas
Armadas generando traumas psicológicos.
Esto
es visto en gran parte del mundo, no solo en Perú y que podemos hacer un gran
comparativo con la situación en Colombia, la cual no es ajena en lo absoluto en
cuestión de violación y degradación de las mujeres en situaciones de guerra y
desplazamiento por paramilitares, guerrilla, etc.
Este
horror se vive a diario en regiones pequeñas del país, pueblos donde se ven
cercanos a estos grupos terroristas para expropiarlos de sus terrenos y
claramente dejando secuelas en los que eran sus habitantes y mujeres.
No hay comentarios:
Publicar un comentario